Puertas de interior lacadas en blanco
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Lacar puertas en blanco sin cambiarlas

Transformamos puertas de sapelli, pino o roble barnizado en puertas lacadas en blanco con un acabado liso y duradero. También armarios empotrados, marcos, tapajuntas y rodapiés, en tu casa o en taller.

Esmalte al agua que no amarilleaHerrajes nuevos opcionalesPresupuesto por unidad
El servicio

La forma más económica de modernizar toda la casa

En la mayoría de pisos construidos entre los años 70 y 2000 las puertas son de madera maciza o chapada con un barniz oscuro. Son puertas de buena calidad, que cierran bien y aguantan décadas, pero que hacen que la vivienda parezca anticuada y más oscura de lo que es. Cambiarlas todas supone una obra importante; lacarlas cuesta bastante menos y el resultado visual es casi el mismo que el de una puerta nueva.

El lacado no consiste en pintar encima del barniz. Para que el blanco quede liso, no se descascarille y no amarillee con los años, hay que lijar, rellenar poros y golpes, aplicar una imprimación de agarre y terminar con varias manos de esmalte. Es un trabajo de oficio en el que la preparación ocupa más tiempo que la pintura.

Si te interesa el proceso técnico, lo explicamos en cómo lacar puertas en blanco.

Preparación de puertas para lacado
Qué lacamos

Puertas, armarios y toda la carpintería interior

Puertas de paso

Lisas, de cuarterones o con vidriera. En puertas con molduras cuidamos cada perfil para que no se acumule esmalte en las esquinas.

Puertas de entrada

Por la cara interior, igualando el blanco con el resto. La exterior la tratamos con productos aptos para el desgaste.

Armarios empotrados

Frentes, puertas correderas y abatibles. Puedes cambiar también tiradores para un aspecto más actual.

Marcos y tapajuntas

Lacarlos junto con las puertas es imprescindible para que el conjunto quede uniforme.

Rodapiés

Un rodapié blanco amplía visualmente el espacio y combina con cualquier suelo.

Muebles de melamina

Con imprimación específica de agarre; lo explicamos en cómo pintar muebles de melamina.

Proceso

Cómo lacamos una puerta

Desmontaje

Retiramos manillas, bisagras y herrajes, o los protegemos si se quedan. Numeramos cada puerta para devolverla a su sitio.

Lijado y limpieza

Lijamos el barniz para abrir poro y eliminar brillo, y desengrasamos para que la imprimación agarre.

Reparación

Rellenamos golpes, grietas y agujeros de antiguos herrajes con masilla para madera y volvemos a lijar.

Imprimación

Fondo blanco de agarre que bloquea los taninos de la madera y evita que el color oscuro asome a través del blanco.

Esmalte en varias manos

Aplicamos esmalte al agua con pistola o rodillo de espuma, con lijado fino entre manos para un tacto liso.

Montaje y ajuste

Volvemos a colgar las puertas, ajustamos cierres y montamos los herrajes originales o los nuevos que hayas elegido.

En casa o en taller

Dos formas de hacerlo según tu situación

Lacado en la vivienda. Trabajamos en una zona protegida de tu casa, normalmente con rodillo de espuma y brocha fina. Es la opción más cómoda si vives en el piso, porque las puertas nunca salen de casa y los marcos se lacan a la vez. El acabado es muy bueno y prácticamente liso.

Lacado en taller. Desmontamos las hojas y las lacamos a pistola en un espacio controlado, sin polvo. Es el acabado más fino, similar al de fábrica, y conviene en pisos vacíos o en reformas integrales. Mientras las puertas están fuera, lacamos los marcos en la vivienda.

En ambos casos usamos esmalte al agua: apenas huele, seca rápido y, a diferencia del esmalte sintético tradicional, no amarillea con el tiempo. Comparamos las dos opciones en esmalte al agua o sintético y en pintura plástica o esmalte.

Precio

Cuánto cuesta lacar puertas

Presupuestamos el lacado por unidad, porque no cuesta lo mismo una puerta lisa que una de cuarterones o con vidriera. Los factores que más influyen son el tipo de puerta y sus molduras, si se lacan una o las dos caras, si se incluyen marcos y tapajuntas, el estado de la madera y si el trabajo se hace en casa o en taller. Cuantas más puertas, más se reduce el precio unitario, porque el trabajo de preparación se organiza en serie.

Para darte un precio cerrado nos basta con una foto de cada tipo de puerta y el número total de hojas. Si estás reformando el piso, combinarlo con la pintura de paredes y techos o con el alisado del gotelé ahorra desplazamientos y tiempo de obra.

Antes de decidir, valora también cuándo compensa lacar y cuándo cambiar: si la puerta está hinchada, no cierra o está muy dañada, sustituirla puede salir mejor a largo plazo. Te lo diremos con sinceridad en la visita.

Lacar o cambiar

Cuándo compensa lacar y cuándo es mejor sustituir

Compensa lacar cuando la puerta es de madera maciza o chapada de buena calidad, cierra bien, no está hinchada por la humedad y lo que no te gusta es el color o el barniz. Es el caso de la gran mayoría de puertas de sapelli y pino de los años 80 y 90: estructuralmente están perfectas y el lacado las deja como nuevas por una fracción del coste de cambiarlas, sin tocar marcos ni obras de albañilería.

Es mejor sustituir cuando la puerta está muy golpeada, deformada, con la chapa despegada o con problemas de cierre que no se arreglan ajustando bisagras. También si quieres cambiar el tipo de apertura, por ejemplo pasar a puertas correderas, o si buscas un nivel de aislamiento acústico que la puerta actual no da.

Una opción intermedia es lacar las puertas y renovar los herrajes: manillas negras, cromadas o de acero mate cambian por completo el aspecto con un coste muy pequeño. Si al desmontar vemos que alguna puerta no merece la pena, te lo decimos antes de empezar.

Más allá del blanco

Aunque el blanco es lo que más nos piden porque ilumina y combina con cualquier suelo, también lacamos en grises, verdes suaves, negros mate o el mismo color de la pared para que la puerta se integre. Una tendencia actual es lacar las puertas de paso en blanco y la de entrada en un tono oscuro que dé personalidad al recibidor. Te dejamos muestras sobre una puerta para que veas el resultado antes de decidir; si buscas inspiración, mira colores tendencia para pintar tu casa.

Preguntas frecuentes

Dudas sobre el lacado de puertas

¿Se puede lacar una puerta que ya está pintada?

Sí. Lijamos la pintura existente, comprobamos que esté bien adherida y, si se levanta, la eliminamos en las zonas afectadas antes de imprimar y esmaltar.

¿Lacáis también puertas de cocina?

Sí, siempre que sean de madera o de un tablero que admita imprimación. Las puertas de melamina necesitan un fondo de agarre específico.

¿Cuánto dura una puerta lacada?

Con buena preparación y esmalte al agua de calidad, muchos años sin descascarillarse ni amarillear. Los golpes puntuales se pueden retocar.

¿Se pueden lacar puertas de cualquier madera?

Sí: sapelli, pino, roble, haya o puertas chapadas. Las maderas con taninos necesitan una imprimación bloqueadora para que no aparezcan manchas.

¿Cuánto tiempo estaré sin puertas?

Si lacamos en casa, las puertas vuelven a su sitio el mismo día o al siguiente. En taller, entre varios días y una semana según el número de hojas.

¿Huele mucho?

No. El esmalte al agua apenas tiene olor y permite seguir viviendo en la casa con normalidad.

¿Podéis cambiar también las manillas?

Sí. Desmontamos las antiguas y montamos las nuevas que elijas; si los agujeros no coinciden, los rellenamos antes de lacar.

Errores frecuentes

Por qué algunos lacados amarillean o se descascarillan

Cuando nos llaman para rehacer puertas lacadas por otros, el fallo casi siempre está en uno de estos puntos:

  • Pintar sobre el barniz sin lijar. El esmalte no encuentra agarre en una superficie brillante y, con el roce de las manillas, empieza a saltar a los pocos meses.
  • Saltarse la imprimación bloqueadora. En sapelli, roble y otras maderas con taninos aparecen manchas amarillentas a través del blanco.
  • Usar esmalte sintético en interior. Huele durante días y, con el tiempo, el blanco vira hacia el marfil, sobre todo en pasillos con poca luz.
  • Lacar las hojas y dejar los marcos. El contraste entre una puerta blanca y un marco oscuro deja el trabajo a medias.

Para que tu presupuesto sea exacto, cuenta cuántas hojas hay de cada tipo (lisas, de cuarterones, con vidriera, correderas de armario) y si quieres lacar una o las dos caras. Decide también si vas a cambiar las manillas antes de empezar, porque los agujeros antiguos se rellenan en la fase de reparación. Si quieres orientarte con cifras, lo detallamos en cuánto cuesta lacar puertas, y si te preguntas por qué el acabado a pistola es más fino que el de rodillo, lo comparamos en brocha, rodillo o pistola.

¿Quieres puertas blancas sin obra?

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